martes, 3 de enero de 2012

Artículo publicado por el periódico El Mundo

UELVA | Cien barcos del Golfo de Cádiz sin poder faenar

Chirla, cuando el tamaño sí importa

Vídeo: J. Yáñez
  • Piden que se baje la talla mínima de pesca de 25 a 24 milímetros
  • 'Un milímetro, lo que es un pelo, nos salvaría la vida', dicen los pescadores
  • Reclaman la apertura de todo el caladero para poder faenar
  • 'Estamos pasando hambre tras un mes con los barcos amarrados a puerto'
  • Sostienen que su actividad es selectiva y respetuosa con el medio ambiente
A simple vista, distinguir entre una chirla (variedad de molusco bivalvo más pequeño que la almeja) de 24 milímetros y otra de 25 es prácticamente imposible. En cambio, esta mínima diferencia resulta vital para un sector pesquero del que dependen 400 familias de los municipios onubenses de Isla Cristina y Punta Umbría y del pueblo gaditano de Sanlúcar de Barrameda.
Armadores y marineros llevan ya un mes luchando cara a cara con la Junta de Andalucía para que les permita, al menos durante el invierno, capturar chirlas "un pelo" más pequeñas de lo establecido. Para el sector ese milímetro de diferencia "nos salvaría la vida". Para el Gobierno andaluz es la distancia que hay entre la legalidad y violar la ley. En el tema de la chirla, está claro que el tamaño sí importa.
Rafael Núñez es el portavoz del sector de la chirla del Golfo de Cádiz. "Nuestra chirla llega bien a los 24 milímetros, pero como es redonda y crece a lo gordo, le cuesta especialmente alcanzar los 25", asegura, tras afirmar que hay estudios que demuestran que con tan sólo 16 milímetros "es totalmente madura sexualmente y reproductora".
Sin embargo, informes técnicos del Instituto Español de Oceanografía indican que en la zona atlántica hasta que este molusco no llega a los 25 milímetros no puede considerarse "adulto".
La imposibilidad de capturar chirlas con una talla inferior es uno de los argumentos que esgrime el sector para mantener, desde hace más de un mes, sus cien embarcaciones amarradas a puerto por "falta de rentabilidad". Otra de las causas es la prohibición de faenar en caladeros, como el de Doñana, para salvaguardar la especie.
"Nos tienen metidos a los cien barcos en un trocito muy pequeño de todo el caladero porque el 70% es reserva y no hay para tantos barcos", señala Núñez, que afirma que ha sido la Junta "quien ha permitido que se llegase a este número después de poner un tope de 50".
Para los pescadores, que la situación del caladero sea "crítica" no es culpa de su actividad. Están convencidos de que las lluvias torrenciales de 2009 y 2010 arrojaron al estuario del Guadalquivir todo tipo de contaminantes agrícolas e industriales, lo que unido a la falta de oxigenación de los fondos marinos, "ha dejado todo el caladero muerto".
"Nuestra actividad es respetuosa con el medio ambiente porque es un arte ecológico y muy selectivo. Además, permite la oxigenación de los fondos marinos porque la draga echa chorros de agua que remueven los lodos del fondo", explica el portavoz del sector.

'Hambre, estamos pasando hambre'

Núñez es el armador de una de las dragas hidráulicas fondeadas en la ría de Punta Umbría. Después de 16 años de 'pescar' mucho dinero, ahora depende de la pensión de su madre. "Estamos en las últimas, todos los días comiendo algún pescado que me dan en el puerto y esperando que mi madre me pueda dar algo de su pensión. Y eso que soy el armador, así que imagínate cómo estarán los marineros", lamenta.
Tres familias dependen del barco de Rafael Núñez. Entre ellas, la de Félix Beas que lleva cinco años embarcándose. "Hambre, estamos pasando hambre. Tengo un hijo y todos los días me echo a la ría para intentar coger un pescado miserable para poder comer. Ellos, los políticos, lo tienen fijo todo", recalca.
Ante una situación de agonía creciente, la Junta de Andalucía ha propuesto al sector el desguace de barcos para reducir la competencia, una posibilidad que, a priori, rechazan los armadores. "El desguace es lo último y sería una locura, pues sólo supondría pérdida de puestos de trabajo y dejar a los pescadores tirados. Además, con el poco tonelaje de nuestros barcos los armadores no tendríamos ni para comprar un coche", subraya el portavoz.
Mientras tanto, los barcos siguen con el ancla echada expuestos al más cruel de sus enemigos: la inactividad. Y todo por un milímetro.

Artículo publicado en Indignado.org donde explica nuestra situación

Marineros y armadores aruinados en Huelva.

El problema principal de la chirla es que durante la parada de casi un año que hemos tenido que sufrir los pescadores onubenses, los italianos han acaparado el mercado español, lo que les ha reportado pingües beneficios. Acabada la parada y con la vuelta a la pesca de los barcos del Golfo de Cádiz, los italianos no sólo han mantenido su mercado en España, sino que lo han multiplicado por 10, con el claro objetivo de quedarse con el mercado de la chirla español. El Golfo de Cádiz produce 20.000 kilos, mientras que los italianos mandan aproximadamente 100.000 kilos diarios de chirlas. Al aumentar la oferta de producto, disminuye la demanda y por lo tanto bajan los precios. Sin embargo en tiempos de parada de los españoles, los italianos mandan poca chirla para poder venderla en España a cerca de 7 € el kilo.
Vender la chirla por menos de 4 € el kilo no da para vivir, y por la competencia desleal de los italianos en la actualidad se está vendiendo entre 2,30 y 2,60 €, por lo que no da ni para el gasto de gasoil. ¿Cuál es el resultado?, pues que los pescadores onubenses nos veremos obligados a vender nuestros barcos y cesar nuestra actividad, porque desde el 15 de Junio que se habilitó la pesca de chirlas en el Golfo de Cádiz hasta hoy, los barcos no están generando ningún beneficio, al revés, son todo pérdidas. Se están generando unas pérdidas de 1.000 euros semanales por barco (gasoil, seguros sociales, diarias, posibles averías, etc.), lo que aboca irremediablemente al abandono de la pesca, que es precisamente el objetivo de los pescadores italianos al colocar tanto producto en España.
Los pescadores italianos además están cometiendo un fraude al etiquetar su producto como capturado del día o del día anterior, cuando es imposible que así sea. La chirla tarda en transportarse al menos dos días desde Italia, lo que hace inviable que en su etiquetado aparezca como del día. La chirla es un producto perecedero, que ha de consumirse como mucho en los 5 días siguientes a su captura, lo que supone un riesgo sanitario patente sobre el que la Administración tendría que actuar. La chirla onubense en cambio es un producto totalmente fresco que se pesca y se vende al día.
Por otro lado, los pescadores onubenses muestramos también nuestra disconformidad a la Consejería de Agricultura y Pesca por lo limitado de los. horarios de pesca, sólo 5 horas al día, que está repercutiendo en la cantidad de producto pescado y en unas peligrosas prisas que se han de dar que han generado ya algunos accidentes laborales. Además de la vuelta a la talla que había anteriormente siempre ha si sido de 24 y ahora se exige del 25 siendo imposible la captura de esta última porque no hay.
Otra de las reivindicaciones de los pescadores onubenses es que las vedas se den sobre todas las zonas de pesca y las veces que sean necesarias, pero que una vez finalizado dicho perido la pesca sea totalmente libre (excepto por contaminación por toxina) en todas las áreas de pesca, es decir, desde la Barra de Ayamonte a la Barra de Sanlucar de Barrameda. Esto ha motivado que en la zona de reserva, llamada zona B, hayan muerto todas las chirlas durante los 10 años que lleva cerrada y nadie da una explicación de la causa a pesar de ser una zona reservada y vedada a la pesca.
Pedimos responsabilidad de consumir nuestros productos para mantener vivos nuestros sectores y por lo tanto los puestos de trabajo. Hemos de pedir siempre Chirla de Huelva, ya sea al pescadero, o en el supermercado o en el restaurante, no sólo es la que mejor calidad tiene, sino que es la que más controles pasa y además, es la nuestra.
También pedimos que el gobierno actue, que tome cartas en el asunto porque somos muchas familias las que depende de este sector, que regule la cantidad y calidad de chirla procedentes de otros paises y que revise la normativa y la adapte a los tiempos que estamos pasando ahora.
Noticia enviada por Raquel